Blogia
cuadernosbenjamenta

Lo público

Prometimos que seríamos una comunidad secreta en medio del bullicio. Nuestro secreto no está cifrado en palabras clave: cualquier miembro del Instituto Benjamenta de Patafísica entiende en estos textos lo mismo que cualquier no iniciado. Nuestro secreto no es una exclusividad de pertenencia: nada nos distingue de los que no están advertidos. Nuestro secreto, lo que nos hace tan temibles para otros, es que somos públicos, andamos entre los demás y si es imposible detectarnos es porque nuestra comunidad siempre está a punto de dejar de serlo, se disemina sin culpa y rebrota durante apenas unos instantes.

Algunos poderosos han sospechado y arrancaron el cartel que habíamos colocado en la puerta de nuestro cubículo como jovialidad y bienvenida. Lo arrancaron sin culpa, haciendo lo que tenían que hacer. Reconocemos en ellos a miembros conversos del Instituto que han olvidado que olvidaron a sus antiguos amigos. El poder no es el Instituto Benjamenta.

Ninguna comunidad lo es sin estar a punto de dejar de serlo. Dejar de ser lo mismo que se es. El paso entre uno y otro estado no implica ninguna catarsis, ninguna trasgresión ni modo de la personalidad. Dejar de ser lo mismo que se es es dejar paso al animal, a la célula, a la mujer, al varón, a un estado sin agregatura ni código. Una fragilidad, eso es lo que hace secreto al Instituto Benjamenta de Patafísica.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

1 comentario

Segismundo -

Puede que el poder sea sólo "dejar paso al animal, a la célula, a la mujer, al varón, a un estado sin agregatura ni código". Pero también puede que no sea posible que el poder provenga de la criatura, o de la partícula. O del átomo, o del elemento. Sino que el propio poder pretenda proceder de la mente del que ama en secreto el secreto. Del que publica su desdén arrancando papeles de las puertas, por aprensión o pánico, por desfachatez o desvergüenza; porque acaba de descubrir que con ese ademán ha dejado de ser verdugo para convertirse en víctima. Y la víctima no es otro que el que sabe que no puede con el que puede no guardar secreto.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres