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Inocencia

Más y más me percato de mi desconocimiento sobre vivir.
No sé.
Puede que haya entrado en un proceso de regresión y quiera volver a las miradas furtivas y los encuentros imaginarios de antaño propios de esa inmadurez que me acompaña.
Siempre que entre sus interlocutores se dé una intención maligna, las relaciones humanas están condenadas al fracaso. Y, de hecho, abunda el hambre interesada de retorcidos que no distingue sueldos y profesiones.
Pero no soy de temer. Ni siquiera mínimamente nocivo para la salud de quienes me rodean. Fácil de engañar, carente de espíritu competitivo a fuerza de esperas y del privilegio mismo de la carencia... Ignorante del miedo a pecar y de existencias divinas.
Resulta contradictorio pero tanto silencio me exime de culpas y me devuelve al principio.
¡Bendita inocencia!

Aura.

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