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Fa vint anys que tinc vint anys

A mi hermano Odradek, que cumple.

Segismundo.

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Sin noticias de Dios

Sin noticias de Dios

I. Génesis.

No temáis. No os asustéis por lo que acontezca en este sitio. No os sobresaltéis, ni os aterroricéis por lo que se encuentre aquí escrito, sólo es palabra. Y a través de ella os ofrecemos la enseñanza porque apenas sabéis nada. No queréis aprender; aunque en otro tiempo sí lo hicisteis, y confiasteis en nosotros. Sí, fue en ese tiempo en el que llegamos para engendrar a vuestras mujeres y así dar comienzo a otras nuevas vidas con otras nuevas naturalezas. Con otras nuevas y variadas apariencias, trazas y aspectos para ofrecer nuevos recursos y sistemas. Nuevos estilos. Nuevas conductas y actitudes. Nuevos modos y maneras. Nuevas formas.

Fue entonces cuando generábamos -y engendrábamos- verdad y justicia para todos vosotros, seres humanos. Y fueron buenos tiempos, os lo aseguro porque os dábamos nuestros juicios y enseñanzas. Os ofrecimos -regalamos- información. Os revelamos magnánimamente secretos, enigmas y sacramentos para que dierais buen uso del Todo, pero os confundisteis. Os equivocasteis. Y os quedasteis sin Nada. Malinterpretasteis todo aquel conocimiento que se os estaba confiriendo. Y quebrantasteis las leyes de la Ley –la Universal-, esa que rige el Espacio Mundo. Y matasteis. Y generasteis guerras y destrucción con todo aquel conocimiento, en vez de utilizarlo para el progreso y el avance del género, de la especie y de la Naturaleza en su sentido más amplio, estricto y variado: “la información no es peligrosa, sólo es peligrosa su interpretación”.

Sí, en aquel tiempo aún no estabais preparados para comprender la Verdad, pero es muy posible que ahora sí. Aunque si así no lo fuera, nos daría lo mismo. Tan sólo cumplimos con nuestra obligación. Ese es nuestro trabajo, enseñaros. Para eso fuimos creados. Para eso, y para engendrar. Y lo seguiremos haciendo hasta que llegue el tiempo en el que nos venga a recoger Aquel que un día nos abandonó y en esta ocasión no se olvide de nosotros. Este efecto es también una señal, una causa, para que Él venga a buscarnos, y nos encuentre, nos recoja y acoja de una vez por todas. Porque todavía este es el tiempo en el que aún seguimos, estamos, sin noticias de Dios.

 

Segismundo conoce a un par de Grigoris.

http://sinoticiasdedios.blogspot.com/2008_08_01_archive.html

Old Love

Segismundo medita, se encierra de nuevo en su cárcel, con el rey.

El hombre pez

Cuenta una leyenda cántabra, recogida por Fray Benito Jerónimo Feijoo en su Teatro Crítico Universal, que allá por el siglo XVII habitaba en los valles pasiegos un joven al que su madre al enviudar le envió a Bilbo para procurarle un oficio, el de carpintero, y así poder mantener con menos apuros a sus tres hijos y a lo que le restaba de su ya maltrecha hacienda.

 

Y tal y como dictaron los deseos de su progenitora, Francisco, como así se hacía llamar el muchacho, marchó presto y dispuesto a tierras vascas en busca de mejor fortuna para él y los suyos desde Liérganes, su tierra natal.

 

Corría el año 1674, justo el día de la víspera de la noche de San Juan, cuando el chico, mientras se divertía junto a unos amigos en el río, se desnudó –como así tiene que ser- y se adentró en sus aguas sin rumbo definido o aparente hasta que sus compañeros le perdieron de vista. Por lo que se puede saber, ninguno de ellos temió por su vida, ya que Francisco era un excelente nadador. Es más, sus compañeros tras pasar la tarde y a al ver que no regresaba el muchacho, marcharon a sus casas apaciblemente.

 

No obstante, transcurrieron las horas, los días, las semanas, los meses y los años y nadie volvió a tener noticias de Francisco hasta que después de un lustro, en 1679, unos pescadores gaditanos que faenaban en la bahía de Cádiz, vieron cómo se les acercaba insistentemente, durante varios días, una figura humana con apariencia de pez.

 

Tras numerosos intentos de captura, por fin pudieron atraparlo con cebo de pan y con un cerco de redes. Y una vez recogida la presa, y habiendo comprobado ya en el barco que se trataba de un humano, le llevaron al convento de San Francisco –como no podía ser de otra forma- para liberarlo de cualquier espíritu maligno que su húmedo y al parecer escamado cuerpo pudiera contener.

Sin hallar nada relevante, constatable o peligroso –sobre todo-, además aprovecharon la ocasión también para interrogar al chico, pero la única palabra que le pudieron sonsacar fue la que sigue: Liérganes.

 

Y cayendo en la cuenta de que se trataba de su hogar, le llevaron de nuevo hacia el origen, pues. Allí su madre, María de Cásar, como así se llamaba según narra la historia, le recibió, le recogió y le reconoció de nuevo como hijo suyo para su fortuna, o la de los dos. O la de los cinco.

 

A partir de ese momento, el muchacho, convertido en hombre dócil y servicial, dejó de mostrar interés por nada y, según cuentan, por nadie; aunque bien es cierto que se dedicaba a realizar todos los recados que le encomendaban los demás sin pensar en él mismo.

 

Buen muchacho, pues.

 

Eso, sí: aunque Francisco no mediaba palabra, en ese tiempo se sabe que sólo reconocía y pensaba en tres términos: pan, vino y tabaco; aunque, también se sabe, el chico desconocía el significado exacto que guardaban -y por ventura aún lo hacen- estos vocablos.

 

Pan, vino y tabaco. Buen hombre, entonces.

 

Aún así, las reminiscencias de los vitales placeres que ofrece de vez en cuando la tierra -en forma de palabra, como siempre es, porque todo es palabra- le permitían vivir con entusiasmo. Pero tras nueve años de confinamiento, decidió regresar a su regreso: al agua, perdiéndose ya para siempre sin saber nadie de él.

Lo que no sabe aquel hombre -o ya pez- es que Odradek y yo nos hemos comprado dos excelentes trajes de buceo.

Segismundo en anticipo a lo que será un nuevo texto.

Despedida del mar

Por más que intente al despedirme
guardarte entero en mi recinto
de soledad, por más que quiera
beber tus ojos infinitos,
tus largas tardes plateadas,
tu vasto gesto, gris y frío,
sé que al volver a tus orillas
nos sentiremos muy distintos.
Nunca jamás volveré a verte
con estos ojos que hoy te miro.

Este perfume de manzanas,
¿de dónde viene? ¡Oh sueño mío,
mar mío! ¡Fúndeme, despójame
de mi carne, de mi vestido
mortal! ¡Olvídame en la arena,
y sea yo también un hijo
más, un caudal de agua serena
que vuelve a ti, a su salino
nacimiento, a vivir tu vida
como el más triste de los ríos!

Ramos frescos de espuma… Barcas
soñolientas y vagas… Niños
rebañando la miel poniente
del sol… ¡Qué nuevo y fresco y limpio
el mundo…! Nace cada día
del mar, recorre los caminos
que rodean mi alma, y corre
a esconderse bajo el sombrío,
lúgubre aceite de la noche;
vuelve a su origen y principio.

¡Y que ahora tenga que dejarte
para emprender otro camino!…

Por más que intente al despedirme
llevar tu imagen, mar, conmigo;
por más que quiera traspasarte,
fijarte, exacto, en mis sentidos;
por más que busque tus cadenas
para negarme a mi destino,
yo sé que pronto estará rota
tu malla gris de tenues hilos.
Nunca jamás volveré a verte
con estos ojos que hoy te miro.

José Hierro. Tierra sin nosotros, 1947.

En su voz: http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=314&p=Jos%C3%A9%20Hierro&t=Despedida%20del%20mar

Y así nos vemos: otra vez vacíos, ya sin mar nuevamente y hasta cuándo, a estas alturas entonces.

Segismundo.

Un gesto de gratitud

El azar es la norma imprevisible.
Acata, pues, la norma
Y cuida siempre que juegue a tu favor la incertidumbre
que esa norma dispone, porque el rumbo
de una vida depende
de una conjugación leve y muy rápida
de rutina y misterio, de angustia y plenitud,
de esencias muy dispares que se mezclan
en el laboratorio mágico del tiempo.
Y si el tiempo es la suma
de una nube vacía y de un relámpago,
interpreta esa suma
desde la gratitud,
porque has sido esa suma,
y algo eterno hay en ti y es sólo tuyo: lo que has pensado,
aquello que tocaste con ansia o con terror,
la fórmula secreta de tu anhelo,
la memoria narcótica que sustenta y confirma
tu paso por un mundo fugitivo.
Nunca sabrás quién es quien se refleja
en tu espejo confuso.
Nunca verás su rostro verdadero,
porque todo consiste en un fluir,
y todo cuanto fluye es un enigma.
De cualquier forma, da gracias por la esencia de ese caos.
Agradece lo extraño que es ya todo.
El tiempo es invencible,
pero no es más que tiempo: un cambiante espejismo que sugiere
movimientos perpetuos de conciencia,
aunque todo es cambiante salvo tú:
el tiempo es sólo el nombre de un espectro.
El tiempo es lo que el tiempo nos destruye.

Felípe Benítez Reyes.

Y como no podía ser de otra forma, Segismundo siempre da las gracias.

 

 

Bailaré sobre vuestra tumba

 

“Es por amistad por lo que el sabio, sabio en eso, se disfraza de loco, por amistad también por lo que disfraza su amistad de enemistad. Pero, ¿para ocultar qué?: su enemistad, pues la frialdad y la lucidez de su verdadera naturaleza no son de temer sino allí donde pueden hacer daño y traicionar alguna agresividad. Este sabio se presenta en suma como un enemigo para oculta su enemistad. Da muestras de su hostilidad para no hacer daño con su maldad. ¿Y por qué hace todo eso? Por amistad hacia los hombres, por sociabilidad filantrópica. Su fingimiento consiste en la diferencia como de lo caliente y lo frío entre la cólera exaltada y la lucidez glacial, en fingir ser precisamente lo que es, en decir la verdad para ocultar la verdad y sobre todo para neutralizar su efecto mortal, para proteger a los otros. Los ama lo suficiente como para no querer hacerles todo el daño que quiere para ellos. Los ama demasiado para eso.

(Jacques Derrida, Políticas de la amistad)

Donde vivo

Donde vivo

cualquiera tiene su ración de color y de luces.

de moda y de fiesta.

Donde vivo la ebriedad tiene sus horas

debe ser en compañía y

producida por una marca registrada. 

La ebriedad que produce el amor

o la belleza

deben ser atenuadas,

condenadas a la intimidad y

tener también sus horarios

no interferir con lo urgente. 

Donde vivo cualquier puede vestir

Una prenda de diseño

Con la condición de que la cambie lo antes posible.

La repetición es una lacra 

que debe ser desterrada.

Donde vivo

nada crece.

Donde vivo,

la pobreza de ideas es de colores,

sobria y cambia cada día. 

Verso sin dignidad ni elogio

Los pobres sueñan con ser limpios

con decir la verdad y con que nadie tenga que llamarles la atención.

Cuando se despiertan piensan:

"Yo duermo a pierna suelta porque nadie podría levantarme un dedo para acusarme"

"Soy un ejemplo para mis hijos"

Mientras duermen acallan el hambre de otras cosas. 

El que se rebela lo hace conforme a los mandamientos que,

precisamente están hechos para que nadie pueda levantarse.

El mundo aparece iluminado y lleno de gente,

el que tiene teme perderlo y por eso

se acomoda y se inclina y acepta. 

No aceptar la realidad se considera delirio y

está penado con los consejos de los que no se atreven ni a pensar. 

El que no tiene teme perder la dignidad y el nombre.

Muchos hombres vendrán a tu entierro porque fuiste bueno,

sí, pero no podrás verlos.


Sobre varias cosas que un niño (y lo digo en masculino) puede enseñar a su padre (y lo digo en masculino)

1.      Desear algo es un argumento suficiente para pelear por ello.

Corolario: el deseo no juega al juicio y a la jerarquía, el juicio no juega a la estatua y al centro.

2.      Ver satisfechos los propios deseos es:

a.       En los que contribuyen a que se realicen:

                           i.      Mostrarles que ellos también pueden tener deseos sin justificación.

                         ii.      Permitirles la felicidad subsidiaria de cumplir los deseos de otro.

b.      En uno mismo, uno de los instantes del deseo que no puede agotarse en lo deseado.

3.      Imaginar no es un modo distinto de ser: imaginar es ser.

Corolario: sólo a un estúpido se le ocurre imaginar algo distinto de lo que es.

Tarea extraída del corolario: imaginar lo que es.

Consecuencia: un cocodrilo es un cocodrilo. 

4.      Es mejor estar ocupado en algo que pensando en qué se ocupará el tiempo.

    Corolario: un niño (y lo digo en masculino) pregunta cómo se usa, cómo funciona, cómo se llama, nunca pregunta qué es. 

5.      Las cosas se pueden interrumpir en cualquier momento. El final de una tarea es una decisión que puede situarse en cualquier instante de ésta.

Corolario: la repetición no es un estado de la infancia.

6.      Dormir no es ni una actividad ni una inactividad

7.      Hablar sin tener nada que decir es un modo de decir te quiero.

8.      Sentir tedio es un síntoma de estar vivo. En el tedio, el tiempo no pasa.

9.      Se puede tener una responsabilidad infinita hacia las cosas pequeñas.

10.  Siempre es posible decir que no, aunque se ignoren los motivos.

 Conclusión y final y coda: eso es la revolución.

Venecia

Venecia

 

 

Venecia es una ciudad fantasma. Sus calles son fantasmas. Y sus habitantes son fantasmas.

 

Durante el día las almas emergen de las aguas y transitan, sin rumbo definido, las avenidas en busca de algo o de alguien.

 

Tras una dura jornada de repetidos encuentros con fracasos, al anochecer los espíritus se sumergen en los canales y abandonan las calles para que los forasteros se pierdan en sus recónditos pasajes.

 

Y la noche lo inunda todo. Lo cambia todo.

 

Y se hace el silencio.

 

Los ecos de las voces se ocultan en el húmedo laberinto de agua.

 

Y entonces tu espíritu camina errante. Vaga errante.

 

Y te das cuenta de que estás solo. Y de que sólo eres eso: otro fantasma.

 

 

El fantasma de Segismundo con 15 años menos...

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Puede contar conmigo

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

 (Mario Benedetti)

Sobre el futuro biológico de los escritores.

Puesto que el futuro del sentido, de la simbología y del papel social de los escritores resulta bastante predecible, anoto aquí una cita de Ítalo Calvino en la que se desvela el futuro biológico de los escritores: 

«Como quiera que sea, las glaciaciones que nos expulsaron de los árboles condenándonos a una vida que no es la nuestra fueron un acontecimiento irreversible. No es posible la vuelta atrás. Hemos construido un mundo para bípedos sentados que nada tiene que ver con nuestro cuerpo, un mundo que será heredado por los organismos que mejor se adapten a la supervivencia. Puesto que paso la mayor parte de mi vida sentado en mi escritorio, la forma que me sería más cómoda de asumir sería la de una serpiente. Enrollada en sus anillos, la serpiente distribuye su peso uniformemente sobre el cuerpo y puede transmitir cada mínimo movimiento a todos sus miembros, manteniéndolos en ejercicio sin necesidad de moverse. Soy consciente de que un yo-serpiente, al disponer sólo de la cola para todas las llamadas operaciones manuales, vería disminuida algunas de las capacidades físicas y mentales ligadas a la digitación, desde la mecanografía hasta el uso de obras de consulta, desde el contar con los dedos hasta comerse las uñas, etc.

En consecuencia, la forma perfecta sería la del pulpo o la del calamar gigante, cuya redundancia de patas de gran versatilidad locomotora-prensil-postural se convertiría en un incentivo para nuevos talentos activos, para nuevas metodologías y actitudes. Al fin y al cabo, un pulpo puede conducir perfectamente un automóvil. Por lo tanto, está claro que los pulpos serán los que ocupen nuestro puesto; el mundo que hemos construido está hecho a su imagen y semejanza. Hemos trabajado para ellos.» [Italo Calvino, Mundo escrito y mundo no escrito]

Otra cita

"Y, entonces, me prendí fuego en la soledad, porque escribir es consumirse... La escritura es un incendio que abrasa un gran torbellino de ideas y hace relumbrar las asociaciones de imágenes antes de reducirlas a brasas crepitantes y cenizas que vuelven a caer... Porque escribir es quemarse vivo, pero es también volver a nacer de esas cenizas." (Blaise Cendrars, L`homme foudroyé, 1945)

Dos citas

1.  Los amigos que vas haciendo en el camino son los que forman el camino mismo. No hay otro.   Chesterton (¿o era Wilde?).

2.  Hemos venido al mundo para cuidarnos unos a otros. Puesto que has mimado a los que quieres cuando todo era difícil, da por buena tu vida.   Levítico, 14, 3.

Temor y temor

“El «temer por» puede referirse a otros y entonces hablamos de temer por ellos. Este «temer por» no le quita al otro su temor. Ello está excluido ya por el hecho de que el otro por el que tememos no necesita en absoluto temer por su parte. Justamente cuando más tememos por otro es cuando él no se atemoriza y se precipita temerariamente contra lo amenazador. Temer por otros es un modo del «coencontrarse» con los otros, pero no necesariamente un «atemorizarse con», ni menos un «temer uno con otro». Cabe «temer por» sin atemorizarse. Pero vistas las cosas exactamente, es el «temer por» un atemorizarse. «Objeto del temor» es el «ser con» aquel otro que podría serle arrancado a uno. Lo temible no apunta directamente al que «teme con». El «temer por» se sabe en cierto modo no «golpeado» y sin embargo lo es concomitantemente, en el «ser golpeado» el «ser ahí con» por el cual teme. No por ello es el «temer por» un atemorizarse debilitado. No se trata aquí de grados de «tonos afectivos», sino de modos existenciarios. Tampoco pierde el «temer por» su específica autenticidad cuando «propiamente» no se atemoriza.”

[Martin Heidegger, Ser y tiempo]

Silogismo antipedagógico

Premisa mayor: Cualquier estudiante que se aprecie a sí mismo en cuanto estudiante corre el riesgo de deprimirse en sus estudios periódicamente.

Premisa menor: Dado un profesor x, para cualquier estudiante y, todo x debe correr el riesgo de deprimir a y si se plantea hacer bien su trabajo.

Conclusión: Toda relación intensa entre un estudiante y un profesor dados ha de pasar por depresiones compartidas y conjuntas.

Puntualización breve: La depresión es, sin duda, a veces, una forma de felicidad. Sobre todo si une en un abrazo o en un libro compartido. De ahí que la depresión vaya sucedida por, o incluso simultánea a, períodos de euforia.

Corolario primero: Se trata, en la docencia, de una cuestión de abrazos sobrevenidos y no buscados.

Corolario segundo: La pedagogía no existe, o bien es superestructuralmente ideológica.

Odradek antipedagógico, para Pablo

Verum ex quodlibet

Siempre vuelvo a las tetas grandes

y al séptimo parágrafo del Tractatus

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La palabra

Pero ¿qué están hablando esos poetas ahí de la palabra?
Siempre en discusiones de modista:
que si es desceñida o apretada ...
que si la túnica o que si la casaca ...
¡Basta ya! La palabra es un ladrillo. ¿Me oísteis? ...
¿Me ha oído usted, señor Arcipreste?
Un ladrillo. El ladrillo para levantar la Torre ... y la Torre tiene que ser alta ... alta ...alta ...
hasta que no pueda ser más alta.
Hasta que llegue a la última cornisa
de la última ventana
del último sol
y no pueda ser más alta.
Hasta que ya entonces no quede más que un ladrillo solo,
el último ladrillo ... la última palabra,
para tirárselo a Dios
con la fuerza de la blasfemia o la plegaria ...
y romperle la frente ... A ver si dentro de su cráneo
está la Luz ... o está la Nada.

León Felipe. Llamadme publicano.

Que se vive

Frase de Paula, cinco años, cuando se está quedando dormida:

"Papá, ¿a que cuando se está durmiendo casi no se nota que se vive?

 

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